I. La reunión
—Entonces, ¿tú qué opinas? —pregunta Álvaro—. Queremos que nos digas la verdad, ¿eh? Para eso te hemos invitado.
Sole mira la pantalla. En la sala hay cuatro personas: Álvaro, Carmen la inversora, una lingüista que se llama Nuria, y elle.
—Pues yo creo que es importante que la app incluya el pronombre elle —dice Sole—. Existe. La gente lo usa. Yo lo uso todos los días.
—Nadie duda de eso —responde Nuria, con calma—. Yo también quiero que la app sea útil. Pero no estoy segura de que un diccionario deba incluirlo todavía.
—¿Por qué no?
Nuria se inclina hacia delante.
—Mira, mi trabajo es describir la lengua, no inventarla. Un diccionario es un espejo, no un martillo. Cuando una palabra se usa de forma general, la recogemos. Pero elle todavía es minoritario. No creo que sea honesto decir que forma parte del español común, porque simplemente no lo es… todavía.
—Pero si nunca lo incluís, ¿cómo va a normalizarse? —pregunta Sole.
—Ese es exactamente el problema —dice Nuria—. Tú quieres que el diccionario cambie la lengua. Yo creo que el diccionario debe esperar a que la lengua cambie sola. Y ojo, no lo digo por política: yo te llamo elle, te llamo como tú quieras. Eso es respeto. Pero el respeto y la lexicografía no son la misma cosa.
—¿Puedo decir algo menos filosófico? Yo lo que no quiero es que perdamos usuarios. Hay gente en España a la que esto no le gusta nada. Y hay gente a la que le encantaría. Sea lo que sea que hagamos, alguien se va a enfadar.
—Vale, pero eso sería un argumento comercial, no lingüístico —dice Álvaro—. Y a mí me daría vergüenza tomar una decisión así por miedo.
—¿Puedo proponer una cosa? —dice—. No os pido que digáis que elle es estándar. Sería mentira. Os pido que digáis la verdad: que existe, que es minoritario, que es político, que se usa sobre todo entre gente joven, y que la RAE no lo acepta. Todo eso es verdad al mismo tiempo. Un diccionario que explique eso sería más honesto que uno que finja que la palabra no existe.
Nuria la mira un momento. Luego sonríe.
—Eso… me parecería bien, la verdad.
—A mí también —dice Carmen—. Con una etiqueta clara, podríamos defenderlo.
Álvaro escribe algo en su portátil.
—Vale. Entonces lo incluimos, pero con una nota de uso. “Uso minoritario, no normativo, principalmente en contextos LGTBI y juveniles.” ¿Estamos de acuerdo?
—De acuerdo —dice Nuria.
Cuando la reunión termina, Álvaro le escribe a Sole por privado: “Oye, gracias. Nunca había visto a Nuria cambiar de opinión en una reunión. Eres bueno…” — y luego, rápidamente: “…perdón. Eres buene.”
II. La llamada
Esa noche, Sole llama a su madre.
—Hola, mamá.
—¡Hija! Ay, perdón. Perdón, perdón. Es que… —su madre suspira—. Es que llevo cincuenta y ocho años diciendo “hija”.
—Ya lo sé, mamá. No pasa nada.
—No, sí que pasa. Yo quiero que estés contente. —Lo dice despacio, con cuidado, como quien camina sobre hielo—. ¿Se dice así? ¿”Contente”?
Sole cierra los ojos un segundo.
—Sí, mamá. Se dice así. Muy bien.
—Es que no lo entiendo, cariño. No lo entiendo, y no quiero que pienses que no lo intento. Pero es que en mi cabeza… yo te veía de pequeñe… —se corrige sola, y se le nota el esfuerzo— …de pequeñe, con tus coletas, cantando en la cocina. Y ahora tengo que aprender palabras que no están en ningún sitio.
—Están en mí, mamá.
Silencio.
—Ojalá lo entendiera mejor —dice su madre por fin—. Ojalá tuviera treinta años menos y todo esto me resultara más fácil.
—Mamá, no te pido que lo entiendas. Te pido que lo intentes. Y lo estás intentando.
—¿Sí?
—Acabas de decir “pequeñe”. Sin que nadie te lo pida.
Su madre se ríe, y es una risa mojada, como cuando alguien llora un poco y no quiere decirlo.
—Bueno. ¿Y cuándo vengas en Navidad, traerás a Marta?
Sole sonríe.
—¡Pues claro que quiero que la traigas! Es maja, esa chica. Y saca unas fotos preciosas.
III. Después
Cuando Sole cuelga, Marta está en la puerta de la cocina, con dos tazas de té.
—Ha dicho “pequeñe” —dice Sole.
Marta deja las tazas en la mesa.
—Es lo mejor que ha dicho en dos años.
—¿Sabes qué haría yo si fuera tu madre? —dice—. Lo mismo. Lo intentaría fatal, y seguiría intentándolo.
Sole se queda callade un momento.
—Nuria ha dicho hoy que las palabras no cambian porque alguien lo decida. Que cambian cuando la gente las usa sin pensar.
—¿Y tú qué crees?
—Que las dos cosas son verdad —dice Sole—. Mi madre no ha cambiado el español esta noche. Pero ha dicho “pequeñe” en su cocina, a las diez de la noche, sin público. Y eso… eso es exactamente como cambian las lenguas, ¿no? Una cocina cada vez.
Fuera, en Madrid, sigue lloviendo.
Grammar notes — el subjuntivo presente
Formation reminder: take the yo form of the present, drop the -o, and flip the vowel. -ar verbs take -e endings (hablar → hable), -er/-ir verbs take -a endings (comer → coma, vivir → viva). Irregular yo forms carry over: tener → tenga, decir → diga, hacer → haga, venir → venga, traer → traiga. Genuinely irregular: ser → sea, ir → vaya, saber → sepa, haber → haya, estar → esté, dar → dé.
The triggers, sorted by the flavour they express — spot each in the text:
- Wanting / requesting / demanding: quiero que estés, queremos que nos digas, no os pido que digáis, te pido que lo intentes, ¿quieres que la traiga?, sin que nadie te lo pida. This is the biggest family: two different subjects + a wish = subjunctive. If the subject doesn’t change, you just use the infinitive (quiero ir, not quiero que vaya yo).
- Doubt / denial: no creo que sea honesto, no estoy segura de que deba. Watch the flip — creo que es (indicative, no doubt) vs. no creo que sea (subjunctive, doubt). Nuria’s whole argument runs on this pattern.
- Value judgements (es importante/mejor/una vergüenza que…): es importante que la app incluya.
- Purpose: para que + subjunctive, always, no exceptions.
- Future time: cuando + subjunctive when it hasn’t happened yet — cuando vengas en Navidad (future) vs. cuando la reunión termina (habitual/factual, indicative). This is a really common trip-hazard.
- Indefinite / concessive: te llamo como tú quieras (“whatever you want”), sea lo que sea que hagamos (“whatever we do”). The doubled sea… sea structure is very idiomatic — worth memorising whole.
- Ojalá — always subjunctive, no exceptions. Ojalá lo entienda = “I hope he gets it” (possible). Ojalá lo entendiera = “I wish I understood it” (imperfect subjunctive — wistful, contrary-to-fact, and much sadder). Sole’s mother uses the second, three times. That’s the whole emotional weight of the scene sitting in one verb ending.
Grammar notes — el condicional
Formation: dead easy — take the whole infinitive and add -ía, -ías, -ía, -íamos, -íais, -ían. Sería, gustaría, parecería, podríamos, haría, daría. The few irregular stems are the same ones as the future: tener → tendría, hacer → haría, poder → podría, decir → diría, venir → vendría.
What it’s doing in this text: it’s the politeness and hedging tense. Notice nobody in the meeting says “you’re wrong” — they say eso sería un argumento comercial, me parecería bien, podríamos defenderlo, me daría vergüenza. Conditional is how adults disagree in Spanish without escalating. It’s arguably the most useful register skill in this whole reader.
Preview, don’t drill: si fuera tu madre, haría lo mismo — the si + imperfect subjunctive → conditional pattern for hypotheticals. Same with si tuviera treinta años menos. You met fuera back in Reader 4; here it’s doing real work. Just clock the shape: si + [imperfect subjunctive], [conditional]. We can build a whole reader on this later if you want.
Vocabulary & register notes
- LGTBI — note the letter order. Spain says LGTBI, not LGBT. Small thing, but it marks you as reading Spanish sources rather than translating English ones.
- no normativo / uso minoritario — the actual metalanguage dictionaries use for “we’re recording this but not endorsing it.” Useful for reading real Spanish dictionary entries.
- la RAE — feminine (la Real Academia Española). Spaniards refer to it constantly, often with affectionate exasperation.
- maja — Sole’s mother calls Marta maja, in the feminine. That’s deliberate: Marta is a woman and uses feminine forms, so the -e forms don’t apply to her. Inclusive language is person-specific, not a blanket rewrite of the language.
- “Eres bueno… perdón. Eres buene.” — Álvaro’s self-correction is what real allyship sounds like in a gendered language: you get it wrong, you fix it, you move on without making a drama of it. Note he doesn’t apologise for three paragraphs.
- quedarse callade — callado/a/e = quiet, silent (as a state). Quedarse + adjective = “to go/fall [adjective]”.