Me llamo Álvaro y curro en una startup pequeña en Valencia. Nos dedicamos a crear una app de diccionario, pero no es un diccionario normal — se llama Matiz, y explica las diferencias reales entre el español de España y el español de Latinoamérica. A mí me interesa muchísimo la lingüística, así que este trabajo me encanta.
Hoy tengo una videollamada con Carmen, una inversora de Barcelona que quiere entender mejor el antes de decidir si invertir.
—Hola Carmen, ¿puedes verme bien? —pregunto.
—Sí, perfecto. Oye, cuéntame: ¿qué hace exactamente esta app que no hace ya Google Translate?
—Pues mira —empiezo—, Google Translate te da una traducción, pero no te explica el matiz. Por ejemplo: a los españoles nos encanta una palabra como “currar.” Si buscas eso en un traductor normal, sale simplemente “trabajar.” Pero nosotros queremos que la app entienda el registro, la región, el contexto.
Carmen asiente. —Vale, entiendo. ¿Y podéis explicar cosas más gramaticales también, no solo vocabulario?
—¡Claro! Ese es el objetivo. Mira, te pongo un ejemplo que a mí personalmente me fascina: el leísmo.
—¿El leísmo? No conozco ese término.
—Pues es un fenómeno muy típico de España central, sobre todo de Madrid. Normalmente, el pronombre “lo” se usa para objetos directos masculinos: “Veo el libro” → “Lo veo.” Pero muchos españoles, cuando el objeto directo es una persona, prefieren usar “le” en vez de “lo.” Entonces dicen “Le veo” en vez de “Lo veo,” refiriéndose a un hombre.
—Ah, entiendo —dice Carmen—. ¿Y eso es incorrecto?
—Técnicamente, la Academia lo considera aceptable en ciertos casos, sobre todo con personas. Depende mucho de la región. En Latinoamérica casi nadie usa el leísmo — allí suena raro, incluso incorrecto. Pero aquí en el centro de España, mucha gente lo usa sin darse cuenta.
—Me parece fascinante —responde Carmen—. A mí me interesan mucho estas diferencias regionales. Oye, y una pregunta: ¿la app también piensa incluir el voseo, o solo el español de España?
—Buena pregunta. Queremos incluir todo, pero empezamos por España porque es lo que mejor conocemos. Después pensamos expandir.
Carmen sonríe. —Me gusta el . Y me gustan más todavía los fundadores que entienden que el español no es una sola cosa.
—Eso es exactamente lo que queremos demostrar —digo, sonriendo también—. El español no es un idioma, son muchos idiomas dentro de un idioma.
Al final de la llamada, Carmen promete pensarlo y escribirme la semana que viene. Yo cierro el portátil y miro por la ventana. Pienso en Manuel, el gaitero que conocí en el festival hace unas semanas — si la app funciona bien, algún día podrá explicar hasta las palabras que él usa en Galicia.
Vocabulary/grammar notes
- leísmo: using le instead of lo for masculine personal direct objects (e.g., Le veo instead of Lo veo, meaning “I see him”). Very common in Madrid and central Spain; considered incorrect or unusual in most of Latin America. There’s also laísmo and loísmo (rarer, more stigmatized) — happy to cover those in a later reader if you’re curious.
- gustar-type verbs: notice the pattern — me interesa (singular subject “el proyecto”) vs. me interesan (plural subject “estas diferencias”). The verb agrees with the thing being liked, not the person. Same pattern with encantar, fascinar, parecer.
- stem-changers in the wild: puedo/puedes (o→ue), quiero/queremos (e→ie, note queremos doesn’t change — only stressed syllables shift), prefieren (e→ie), entender→entiende (e→ie).
- currar: informal for “trabajar” (to work) — very Spain-specific slang.